Como Hacer un Buen Guión para Animación
Rodolfo Sáenz Valiente
SOBRE EL TRABAJO EN EL GUIÓN
UNA MANERA DE COMENZAR - TRABAJANDO CON LAS FICHAS
Una manera práctica para comenzar a elaborar su historia, es empleando fichas de 9 x 12 cms.
Escriba la idea a partir de la cual piensa desarrollar cada secuencia en una ficha distinta,
asentando un título y si es posible una breve descripción del contenido. Puede utilizar la cantidad
de fichas que desee, cada historia es distinta y son ellas las que determinan la cantidad de fichas
que necesitan. Si lo desea puede utilizar distintos colores, de esta manera diferenciará más
fácilmente cada acto de la obra. Más tarde, las fichas le posibilitan organizar las secuencias con
total libertad, ya que puede añadir o quitar fichas muy fácilmente. Constituye un método simple y
eficaz para comenzar a trabajar con la historia.
Recordemos lo que dijo Newton: "A cada acción le corresponde una reacción de igual intensidad y
de sentido contrario". Esto también se aplica en el caso de una historia, ya que vivimos en un
mundo de acción y reacción. Si un personaje realiza una acción, algo o alguien va a reaccionar
produciendo otra acción, lo que a su vez hará que el primer personaje, ahora reaccionando,
complete otra acción,... y así siguiendo.
Un error común en los principiantes, es permitir que las cosas le ocurran al personaje, el que
entonces en lugar de estar actuando y proponiendo la acción como le corresponde a un
protagonista, en cambio estará permanentemente reaccionando como víctima de las
circunstancias.
Partiendo de la idea básica de la historia, comenzamos a descomponerla en secuencias. ¿Cómo
hago para definir las secuencias? La respuesta es sencilla: ¿Cuáles secuencias no se pueden
obviar? o ¿Cuáles son las secuencias imprescindibles para poder contar mi historia? Tome cada
una de las fichas y escriba unas palabras o algunas frases explicando brevemente lo que sucede en
cada secuencia. Todas ellas deben mostrar puntos esenciales, elementos que resultan
imprescindibles para narrar la historia. No es este el momento de preocuparnos por el orden
cronológico de las mismas, cosa con la que trabajaremos más tarde. Primero nos aseguramos que
para completar la historia no falta ninguna secuencia, recién entonces podemos comenzar a
ordenarlas en el tiempo. Recién entonces resultará evidente que tal vez algunas sobren o que tal
vez sea necesario agregar otras.
El siguiente paso es semejante al primero y constituye en descomponer cada secuencia asentada
en las distintas fichas, en los planos que la componen.
Así paso a paso, plano por plano, avance construyendo su historia hasta alcanzar el primer nudo de
la trama. Es como unir las piezas de un rompecabezas. Finalmente va a terminar con varias fichas
que representan al primer acto; repáselas plano por plano, varias veces, hasta que encontrar el
mejor curso de la acción, cambie un detalle aquí o allá para lograr optimizar su fluidez. Cuéntese a
sí mismo la historia varias veces. Si quiere agregar unas fichas más, porque ha descubierto unos
huecos, o saltos en su historia, es un buen momento para hacerlo. Las fichas son sólo una
herramienta para que usted elabore su guión.
Cuando tenga todas las fichas del primer acto revisadas, sujételas sobre un tablero en la pared, o
ubíquelas ordenadas sobre el piso, y cuéntese una vez más la historia mientras sigue su orden.
Casi sin notarlo, pronto comenzará a ver la historia en su cabal dimensión.
Haga lo mismo con el segundo acto. Recuerde que este trata de una confrontación, el personaje
debe recorrerlo impulsado por una profunda necesidad. Cree todos los obstáculos que estime
necesarios para generar y aumentar el conflicto. Cuando termine haga lo mismo que hizo al
terminar con el primer acto. No tema realizar cambios, las secuencias que se prueban y no
funcionan, son las que le señalarán lo que sí funciona. En unos pocos días habrá terminado su
trabajo con las fichas. Déjelas descansar unos días y luego ubíquelas de vuelta en un tablero o en
el piso y repáselas una última vez, familiarizándose con el fluir de la historia. No tenga miedo de
modificar las cosas, cambie secuencias de lugar, puede hasta llevarlas de un acto a otro. No tema
el quitar o agregar planos, este es el momento de hacerlo. Recuerde que usamos las fichas,
justamente por esto: porque nos permiten realizar correcciones con mucha facilidad.
El sistema de fichas no es la única forma de construir la historia, algunos hacen una lista de las
secuencias y sus planos en un papel, luego los numeran y vinculan. Otros hacen una sinopsis, a la
que a veces agregan un borrador del diálogo, lo que puede extenderse llegando a ocupar entre 4 y
20 páginas.
DIBUJANDO EL STORY
¿Cómo sabrá cuándo empezar a dibujar? Primero se debe sentir seguro con la historia, luego
empezará a imaginarse algunos planos, más tarde querrá dibujarlos y es entonces cuando debe
comenzar a hacerlo.
Déjese guiar por el sistema de fichas, haciendo de los nudos de la trama su meta. Lo bueno de las
fichas es que puede olvidarse de ellas. Cuando esté dibujando el story puede suceder que se le
ocurra otro plano, distinto que parece funcionar mejor que el asentado en la ficha: no dude en
cambiarlo. Tal vez desee quitar algún plano o añadir otro nuevo: puede hacerlo, sólo mantenga la
dirección de su historia.
Cuando está haciendo las fichas, está haciendo las fichas, cuando está haciendo el story, está
haciendo el story. No se sienta ahora esclavo de las fichas, permítase continuar con las
modificaciones.
Lo realmente imprescindible al realizar los primeros borradores del story, es que comprobemos la
posibilidad de trasladar las ideas con que venimos trabajando a imágenes, asegurándonos de esta
manera que ellas pueden expresarse en un medio audiovisual como es el film.
Trabajar dibujando del story es un proceso misterioso. Uno se siente animado y con todo bajo
control y al instante siguiente estamos perdidos, confusos y desanimados. Un día todo funciona y
al siguiente nada va bien. Esto es a causa del proceso que requiere mucha imaginación.
Imaginar algo partiendo de la nada constituye un trabajo duro, que debe realizarse paso a paso,
atrapando una a una todas nuestras ideas sobre el papel. Es un proceso que requiere su tiempo. La
persona encargada de realizar el story debe poder expresarse empleando el dibujo, porque las
únicas palabras que le están permitidas serán las referidas al diálogo o a las instrucciones
técnicas.
Antes de ponerse a dibujar busque el tiempo necesario para ello. Calcule que va a necesitar entre
dos y tres horas diarias para trabajar en el story y lograr que este trabajo le rinda. Cuando evalúe
su disponibilidad de tiempo, también evalúe en que momento del día usted trabaja mejor: ¿por la
mañana o por la noche?. Va a necesitar dos o tres horas a solas con su trabajo: sin interrupciones,
sin teléfono y sin amigos.
Entonces comenzará a dibujar el story: plano a plano, secuencia tras secuencia, página por página,
día tras día. Asegúrese de completar una meta razonable y constante de trabajo cada día.
El tiempo total para realizarlo estará directamente relacionado con la extensión del film. Por
ejemplo; el story de un corto de seis minutos requerirá de unos 150 dibujos, y demandará
aproximadamente unas cinco semanas de trabajo.
Una vez que comience a trabajar, habrá días en que completará los dibujos de las páginas previstas
y otros en los que no le será posible hacerlo. Recuerde establecer y cumplir un horario para
trabajar, realizando una cantidad mínima de páginas cada día. De esta forma le resultará más
sencillo resolver el problema de la disciplina. Se debe trabajar semanalmente, por lo menos durante
cuatro días, para llegar a establecer una rutina.
¿Qué es lo primero que ocurre el día que comenzamos a trabajar?: sentimos resistencia. Tendrá un
irresistible impulso de sacarle punta a los lápices, u ordenar su zona de trabajo. Seguramente
encontrará una buena excusa para no dibujar: eso también es resistencia. Otra forma de
resistencia es tener de pronto una idea para otro guión, o una idea mucho mejor, que nos hará
pensar ¿qué estoy haciendo, dibujando esta basura? Puede ser verdad, pero limítese a apuntarla
(por las dudas) y siga con lo que estaba haciendo, lo más seguro es que se trate de otra forma de
resistencia. Los primeros dibujos son los peores. Al principio gran parte de lo que realice, no
coincidirá con lo que imaginó, lo verá torpe, rígido o simplemente malo. No importa, no abandone,
cuanto más dibuje más fácil le resultará continuar.
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